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domingo, 4 de diciembre de 2016

JACOB & LEVIS

Jacob Youphes nació en la ciudad de Riga, entonces Imperio Ruso, hoy Letonia, en 1831. Durante su tiempo en la ciudad de Riga, se entrenó y trabajó como sastre. 

En 1854, a la edad de 23 años, emigró desde el Imperio Ruso a la de Estados Unidos, llegando a Nueva York, donde se cambió el nombre a Jacob Davis. 
Allí tenía una tienda de sastres antes de mudarse a Maine y luego, en 1856, en San Francisco antes de pasar a Weatherville.

Después, en 1858 Davis dejó California y se mudó a Canadá Occidental para tratar de encontrar un trabajo más rentable. Allí, Davis se reunió con una inmigrante alemana, Annie Parksher, con quien se casó y juntos tuvieron seis hijos. Durante su estancia en Canadá, Davis trabajó en el río Fraser el lavado de oro, así como la venta de tabaco y venta al por mayor de carne de cerdo en Virginia.

En enero de 1867, Davis regresó a San Francisco con Annie y su familia. Más tarde, ese año, se trasladaron a la ciudad de Virginia, Nevada, antes de empezar a trabajar una vez más como sastre. En 1868, la familia se había trasladado una vez más, esta vez a Reno, Nevada, que en ese momento era una pequeña ciudad del ferrocarril y allí ayudó a Frederick Hertlein a construir una fábrica de cerveza.En 1869 Davis volvió a su oficio original, con la apertura de una tienda de sastres en la calle principal de la ciudad. 

En su sastrería, Davis hizo elementos funcionales, tales como tiendas de campaña , mantas de caballo y fundas para los trabajadores ferroviarios de la Central Pacific Railroad . Davis trabajó con un pesado paño de algodón y un algodón de alta resistencia "denim", que él compró de Levi Strauss & Co. 

Para fortalecer los puntos de tensión de la artículos cosidos que estaba haciendo, Davis utilizaba remaches de cobre para reforzar la costura.En algún momento durante la década de 1870 a Davis le preguntó un cliente para hacer un par de fuertes pantalones de trabajo para su marido, que era un leñador. Para crear pantalones adecuadamente robustos para trabajar, utilizó paño y reforzó los puntos débiles en las costuras y los bolsillos con los remaches de cobre. Tal fue el éxito de estos pantalones que se corrió la voz a través de los trabajadores a lo largo de la vía férrea. Pronto, Davis estaba haciendo estos pantalones de trabajo en algodón, en poco tiempo, se encontró con que no podía seguir el ritmo de la demanda. Al darse cuenta del valor potencial en su concepto de vaqueros reforzados.


En 1872, se acercó a Levi Strauss, que seguía siendo su proveedor de tela, y le pidió su apoyo financiero en la presentación de la solicitud de patente . Strauss estuvo de acuerdo y el 20 de mayo de 1873, la patente de Estados Unidos número 139121 para "Las mejoras en la fijación de las aberturas de bolsillo" se emitió en el nombre de Jacob W. Davis y Levi Strauss & Company.

Por este tiempo, Strauss había establecido una sastrería considerable en San Francisco para la producción de pantalones de trabajo de Davis y éste y su familia se había mudado de vuelta a San Francisco para ejecutar esta tienda. Como la demanda siguió creciendo, la tienda fue reemplazada por una planta de fabricación que Davis logró por Strauss.
Davis continuó trabajando allí por el resto de su vida, la supervisión de la producción de los pantalones
 de trabajo, así como otras líneas, incluyendo camisas de trabajo y overoles.

Hacia 1960 el nombre overol de cintura (waist overall) sería reemplazado por la palabra Jean. En adelante la compañía empezaría a desarrollar nuevos modelos además del tradicional 501 y a implementar algunas mejoras en los productos. La técnica del stone wash o lavado de piedra se empezaría a implementar con el ánimo de darle a los jeans el aspecto desgastado que tanto gustaba a los jóvenes.

Davis murió en San Francisco en 1908.

En 2006 una placa se erigió en Reno, Nevada, fuera de las instalaciones donde se encuentra la sastrería de Davis, para conmemorar los pantalones vaqueros que se inventaron allí.


Aún cuando ya los pantalones se habían hecho con una reputación importante en los Estados Unidos tanto en los entornos rurales como urbanos, no sería sino hasta que estos hicieran su aparición en los principales medios que se convertirían en un verdadero fenómeno de masas y en un icono de la cultura Estadounidense.




Fue durante el siglo XX que Levis lograría conquistar el mundo y hacer del jean una de las prendas más usadas y famosas de todos los tiempos. Ya para 1934 la compañía había dado un paso importante con la creación de un pantalón hecho especialmente para mujeres. La publicidad, el ser parte de eventos de gran trascendencia a nivel mundial y la aparición en películas famosas terminaría por convertir a la marca en toda una leyenda.
La entrada de Estados Unidos en la segunda guerra mundial (1941) en la que los tradicionales pantalones eran parte de las vestimentas de los soldados, fueron una de las grandes vitrinas de la marca. No obstante movimientos famosos como el de los Hippies también ayudarían a popularizar las prendas.
Finalmente el que los pantalones fueran usados por jóvenes y famosos artistas como Marlon Brando. James Dean, Elvis Presley o Marilyn Monroe, ayudaron no sólo a que los mismos se reafirmaran como una prenda juvenil por excelencia sino que además le imprimirían a los mismos un cierto aire de rebeldía.
Si bien esto hizo que durante la década del 50 los pantalones fueran prohibidos en algunas escuelas de Estados Unidos por considerar que iban en contra de la autoridad, ya estos se habían vuelto parte de la vida de los jóvenes. Así por más que las normas y las costumbres trataran de impedirlo, la inercia propia de los movimientos de la época y las nuevas formas de expresión que se planteaban eran ya una realidad imposible de ignorar
.El tradicional logo rojo conocido como Alas de Murciélago se introduce en 1967, con lo cual, con el transcurso de los años, se transformaría en todo un emblema de la marca.

A finales de los 80 si bien la marca pasaría por una crisis en la que el segmento de los jóvenes se empezaría a identificar más con diseños y modelos de jeans más personalizados de otros fabricantes, la compañía, en conjunto con sus diferentes agencias de publicidad alrededor del mundo, pondría en marcha una gran campaña con el fin de conquistar nuevamente este segmento a través de un gran despliegue en el que se realizaron diferentes anuncios especialmente en medios tradicionales.
El slogan “Un Levi’s para cada uno”, fue una muestra del deseo de la marca por adaptarse a los nuevos gustos y deseos de los jóvenes que dicho sea de paso permitiría a la marca mantenerse vigente y seguir siendo relevante para este segmento, acaso el más importante del mercado.

Después de transcurrido el tiempo que le permitía a Levi’s explotar la patente cualquier empresa podía empezar a hacer jeans resistentes y durables, la representación del concepto que había logrado la marca durante todo ese lapso en el imaginario de las personas fue lo suficientemente poderosa como para construir un posicionamiento igual de fuerte que ha logrado trascender hasta la actualidad.
                       Esa es la ventaja de ser pionero. Levi’s la aprovechó a la perfección.




domingo, 27 de noviembre de 2016

LOS PANTALONES DE LUBNA



LIBERADA PERIODISTA SUDANESA  ENCARCELADA POR USAR PANTALONES






Jartum. AFP. La periodista sudanesa Lubna Ahmed al-Hussein, encarcelada por haber usado un pantalón considerado "indecente" y liberada hoy, prometió seguir luchando tras recobrar su libertad.
En los cafés de moda y los enclaves cristianos de Jartum, miles de mujeres llevan a diario pantalones, pero están a la merced de los policías que, según su parecer personal, pueden considerar o no que la prenda es "provocadora".
La periodista Lubna Ahmed al-Hussein decidió denunciar la legislación vigente en Sudán luego de ser detenida por la policía en julio pasado, junto con otras doce mujeres, en un café de Jartum por llevar una vestimenta considerada incedente, para el caso un pantalón, delito pasible de 40 latigazos. 
                                                                                                               
El año pasado, en el estado de Jartum, el más poblado de Sudán (5 millones de habitantes), fueron detenidas cerca de 43.000 mujeres por motivos de vestimenta, según un funcionario de la policía citado por los partidarios de al-Hussein.
Sin embargo, todos esos casos no desencadenan polémicas dado que las mujeres prefieren callar y sufrir en silencio la pena, que puede llegar (pero no siempre llega) a los 40 latigazos.
Su historia fue sonada, cuando Lubna  fue detenida asistia a un concierto e iba acompañada de un fotógrafo que fue golpeado por fanáticos que le gritaban a la joven, comprometida y guapa periodista que mide 1,72 y que no se amilanó: Has difamado al Islam y esta vez lo pagaras, no escaparas al castigo.
Lubna pasó 22 horas en la cárcel y fue condenada a una multa de 200 dólares, que fue pagada, contra su voluntad.  



Abandonó su puesto de agente de prensa en la ONU -y la inmunidad que ello suponía- para desafiar a las autoridades del régimen integrista sudanés. Al final, le conmutaron la pena de latigazos y el oficialista sindicato de periodistas pagó su fianza de 150 euros para apagar el ruido mediático.
La decisión de dejar su país llegó después de un nuevo paso por comisaría,  un mes después del incidente de los pantalones. Esta vez, estaba tranquilamente tomando un té en una cafetería cuando dos agentes de la policía secreta la llevaron presa. "Me dijeron que no necesitaban de la ley para arrestarme. Hay tres testigos que pueden acreditarlo. Éste fue su mensaje: 'Usted ha insultado al Gobierno y al presidente'. Les dije que sólo había denunciado que no se respeta la ley ni la Constitución en Sudán. Me dijeron que podían conseguir testigos contra mí para cualquier cosa. Pensé que podían poner drogas en mi bolso y acusarme de lo que quisieran. A las tres horas me soltaron y volví a casa. Entendí su mensaje".
Después llegó el segundo mensaje, el del hombre de la barba negra, "un miembro de un grupo islámico" que se presentó en su casa para aleccionarla sobre su vestimenta. Ella ya tenía su decisión tomada. En Sudán era un blanco muy fácil.
Tenía prohibido salir del país, pero debía proseguir su lucha desde fuera; concienciar al mundo de la situación en que viven las mujeres musulmanas en regímenes como el sudanés. El niqab que le dio aquel hombre encajó perfecto en su plan de fuga.

Lubna fue detenida (03-07-09) en Jartum junto a doce sudanesas que también llevaban pantalones. Diez de las detenidas se declararon culpables y recibieron 10 latigazos cada una, además de una multa de 75 euros.  



El Día de Alá solo se puede detener a los que hayan cometido crímenes graves. El gravísimo delito cometido por Lubna es atacar al Islam por llevar pantalones. 
Esto se ha convertido en un caso de prueba para los derechos de las mujeres en Sudán. 
Lubna, se considera a sí misma como una buena musulmana y llevaba pantalones sueltos cubiertos por una blusa larga, sostiene que el caso "no se trata de religión, se trata de los hombres que tratan mal a las mujeres ". Ella quiere cambiar la ley en nombre de todas las mujeres de Sudán.Argumenta que el artículo 152, que permite la flagelación o la imposición de multas a cualquier persona que "viola la moral pública o lleva ropa indecente" sin definir "ropa indecente", sí viola tanto la Constitución provisional de Sudán como la sharia.

Es bien significativo que uno de los lugares mas vigilados en lo relativo a la corrección vestimental sea la Universidad de Jartum donde esta prohibido que las mujeres lleven pantalones y de lo que se encargan Policías Universitarios contra el vicio y a favor de la virtud, que cumplen su función de forma muy escrupulosa y violenta.

Es increible como en la actualidad somos capaces de imponer unas normas absurdas de cumplimiento ridiculo como los autores de las mismas, comprobar que son hechos vigentes y de alguna manera se relacionan con el mundo de la moda, el uso de la prenda en sí, define tu estilo elegido libremente o al menos deberia ser asi para todos/as... 
Pienso que personas que se diferencian por su valor y rebeldia nos ayudan a agradecer nuestra actual visión del prisma cuando nos pongamos nuestros correspondientes pantalones vaqueros...




domingo, 20 de noviembre de 2016

BLOOMERS Y BOMBACHOS




Amelia Bloomer
Nació en New York, en Mayo de 1818. Provenía de una familia de escasos recursos, por lo que recibió sólo unos años de escolaridad, que de mucho le valieron a su desarrollada inteligencia. A los 22 años, se casó con el abogado Dexter Bloomer que la animó a escribir para su periódico; Falls Courier.
En enero de 1849, alentada por líderes de los derechos de las mujeres, Amelia publicó la primera edición de su propio periódico,"The Lyly¨, dedicada exclusivamente a temas de la mujer; sufragio,educación y  moda.


                                                                                                                                                                                      Viajaba constantemente para ofrecer conferencias sobre el mundo femenino,quedó impresionada al descubrir el atuendo con influencias turcas de la señorita Elizabeth Miller (hija de un congresista de la época) que incluía un pantalón bombacho de fina y cómoda tela.



                                                                           Lady Sybil dress "Downton Abbey" 


                                                                                                             Adoptó una indumentaria acorde con su actividad e ideales; pantalones sueltos recogidos en los tobillos, coronados por un vestido corto o falda y chaleco. Para librarlo de la opresioón del corsé y la complicación de las faldas de época.


En 1850 y a través de su periódico, presentó un nuevo estilo de vestuario para las mujeres “activas” inspirado en los trajes tradicionales turcos. La presentación de sus pantalones para mujeres  provocaron una oleada de indignación entre la sociedad e insultos de la prensa.Se multiplicaron los artículos relacionados con la propuesta de este vestido reformista. Muchas mujeres de la época adoptaron conjuntos derivados de este estilo, que pronto se conoció como: The Bloomer Costume ó “Bloomers”.
Caricatura sobre mujeres feministas vestidas con trajes reformistas
Caricatura sobre mujeres feministas vestidas con trajes reformistas






Cuando se celebró una convención feminista en Londres, Amelia Bloomer y sus seguidoras asistieron vestidas con dicho atuendo. Fueron objeto de burla…críticas y caricaturas no dejaron de aparecer.  Amelia, adoptó como suyo propio este atuendo, que promovió con entusiasmo en su revista, llegando a multitud de mujeres. Supuso una valiente lucha,  acoso en la calle y signo de indecencia moral. Sin embargo, defendió de forma tan concienzuda sus  pantalones que a pesar de no ser la primera en llevarlos, este estilo de pantalón adoptó su apellido: "bloomers".


                     



 La tendencia murió temporalmente, regresando algo más tarde de una forma diferente -como traje femenino de atletismo en la década de 1890 a 1900.






Estas Reformadoras del vestir, no solo promovieron el pantalón, sino la emancipación de la cintura abandonando el corsé,  escribieron artículos condenando la vanidad y la frivolidad de las mujeres que  sacrifican su salud por el bien de la moda.   








Así, el bloomerismo llegó a convertirse hacia 1890 en todo un fenómeno de lo moderno con la llegada de la “fiebre de la bicicleta”, ya que era mucho más cómodo montar en bicicleta con bloomers y no con faldas. Eso sí, su renacer trajo consigo alguna variación estética: un tejido más adecuado como el tweed y la supresión de la falda superpuesta.



                                                                      

En el número de mayo de 1851, en “The Lily” se describió con detalle la prenda
y se recomendó su uso, dirigiéndose a “todas las mujeres con sentido común”, escribió:  A vosotras, amas de casa, os decimos: desabrochad vuestros vestidos y dejad que todas las prendas queden holgadas sobre vuestros cuerpos. Seguidamente, respirad a pleno pulmón, henchios de aire tanto como podáis, y en ese mismo instante abrochad la ropas. Cortad después esas faldas ondeantes hasta la altura de las rodillas, y poneos unos pantalones holgados abrochados junto a los tobillos“.





Amelia Bloomer  creadora de una moda revolucionaria en su época, los bloomers o pantalones bombachos, y también una incansable defensora de los derechos de la mujer en una sociedad para la que una mujer era sólo el pilar de la familia, y trataba de dejar en un segundo plano sus facetas culturales, creativas, políticas o trabajadoras.




A principios del siglo XX, como en toda la moda femenina, el traje de baño en estas décadas es una continuidad del período anterior. Se mantiene el uso de los conjuntos de dos piezas, con el único cambio de acortarse unos centímetros, enseñando gran parte de las piernas, cubiertas, claro está, por las medias…





Faltarían solamente unos años para que la mujer, por vez primera, mostrara sus piernas…


Dejo el enlace de la serie *Dowton Abbey* para que os animeis a verla, el vestuario, lo realizó Susannah Buxton entre otras inspirada en los diseños de Paul Poiret, muy bien adaptados a la época, el argumento también es bastante interesante, realiza un paseo en la historia entre 1912 hasta los años 20,entre dos tipos de clase social muy distinto... su posición y vivencias de los personajes, muestran una perspectiva  muy adecuada al momento que vivió la mujer y la moda.





Downton Abbey vestuario




domingo, 30 de octubre de 2016

Bernard Arnault

Con una fortuna que asciende a 41.000 millones de dólares, es el cuarto hombre más rico del mundo.




Es el hombre más rico de Europa y el cuarto con más dinero del mundo. Un tío Gilito que cuenta sus billetes a orillas del Sena. Su nombre, Bernard Arnault, deja impasible a los nulos en economía. No así su fortuna: 41.000 millones de dólares (29.297 millones de euros).
La revista Forbes acaba de oficializar lo que toda Francia sospechaba: que Bernard Arnault (Roubaix, 1949) es el hombre más adinerado de todo el continente europeo y ocupa una envidiada cuarta plaza en el ránking mundial, por detrás de Carlos Slim (en la primera posición con 74.000 millones de dólares) y de los americanos Bill Gates y Warren Buffet.
Detrás de su cuenta corriente se esconde el imperio del lujo más poderoso del planeta: LVHM. Arnault es el hombre que está detrás de marcas como Christian Dior, Louis Vuitton, Moët & Chandon o Bulgari. Ropa exclusiva, relojes exclusivos, champán exclusivo… Un mecenas del lujo que ha hecho mucho dinero del dinero.
Aunque su olfato empresarial es incontestable, este francés hijo de emprendedor y criado en un ambiente refinado contó con un pequeño empujón tras heredar la empresa inmobiliaria de su familia. Tras un paréntesis de varios años en Estados Unidos, regresó a Francia para sentar los cimientos del grupo que hoy lidera.

Una decisión acertada –la de invertir en el sector del textil–, otra mucho más rentable –la compra de Dior– y la valentía empresarial de este Zidane de los negocios hicieron todo lo demás. La fortuna se puso de su lado cuando en 1978, en plena debacle de la industria textil, decidió comprar el grupo Boussac, propietario de Dior, las tiendas Bon Marché y el grupo de distribución Conforama.

Su carácter arriesgado tuvo su recompensa ya que Dior se ha convertido en el pilar de su imperio. Después, vinieron Céline, Kenzo, Fendi, DKNY, Guerlain, Givenchy… Así, ladrillo a ladrillo, en menos de 20 años, ha levantado el mayor grupo del lujo del mundo. Con más de 60 marcas de productos exclusivos que se venden en cerca de 3.000 puntos de venta de todo el planeta, el coloso tiene una cifra de negocio de 20.000 millones de euros y cuenta con más de 77.000 asalariados.
LVHM es la mayor máquina de hacer dinero de toda Francia. Un gigante empresarial que toca todos los palos: el textil (con firmas como Dior), el del champán (Moët Chandon), el de la alta joyería (Bulgari) o la perfumería (Guerlain). Además, Arnault cuenta también con tentáculos dentro de los medios de comunicación y es propietario de Les Echos, Investir y Radio Clasique. También, ha diversificado en sectores menos glamourosos, como Carrefour, una inversión que no le ha dado las alegrías esperadas. Ya ha aportado su granito de arena para rentabilizar su desembarco, con la salida a bolsa de Dia y de la filial que agrupa los inmuebles.
Los últimos años han sido los más productivos y el francés ha sumado a su hucha 24.500 millones de dólares (17.500 millones de euros). Como para la mayoría del sector del lujo, 2010 ha sido su mejor añada y en el último ejercicio ha amasado 13.500 millones de dólares (9.600 millones de euros). Un mérito que le ha hecho escalar tres posiciones y ganarse el cuarto puesto, por delante del español Amancio Ortega.
Al igual que el empresario de Inditex, es poco dado a las apariciones públicas y poco se conoce de su vida privada. Padre de cinco hijos, Arnault es un gran aficionado al arte y tiene previsto inaugurar la Fundación Louis Vuitton en 2012. Insultantemente rico, lidera, además, otro ranking, el de patrón mejor pagado de Francia, con un salario de cuatro millones de euros.



sábado, 29 de octubre de 2016

Entre Braguetas y Cremalleras



La denominación de bragueta proviene del francés braguette, que fue acuñada por el escritor francés François Rabelais (1484-1553).



Algunas armaduras del siglo XVI incluyen braguetas metálicas.

La bragueta, ese utensilio tan cotidiano que nos facilita determinadas acciones en nuestras vidas (a unos más que a otros...y sí, me refiero al sector masculino).
Tan común y práctica que a penas uno se para a reflexionar sobre su origen, aunque todos/as nos hagamos una idea.
Como definición, encontramos que la bragueta o también marrueco,
tiene como función principal facilitar la micción a los varones sin tener que sacarse la prenda completa. Se trata de una abertura delantera en los pantalones o calzoncillos, hoy en día acompañada de una cremallera, botones u otro tipo de cierre. Sin embargo, la función que desempañaba en su origen no era esa.
En teoría, fue inventada en el s.XV y no llevaba botones (y aún menos cremallera). Se trataba de un trozo de tela con forma triangular que se ataba con un lazo y su función era guardar monedas.

A lo largo del Renacimiento, la indumentaria masculina va modernizándose, y la bragueta adquiere una función aproximada a la que conocemos actualmente. La bragueta apareció por razones de pudor, consistía en un triángulo protector que se colocaba en la entrepierna masculina, rellena de algún material para resaltar la zona; era un signo de virilidad en estos momentos.


Los hombres vestían calzas muy ajustadas que venían abiertas en la entrepierna, de manera que los órganos genitales quedaban cubiertos solamente por el jubón (prenda inferior masculina, característica de esta época). Cuando la moda cambió y los hombres empezaron a usar jubones más cortos, apareció la bragueta. Se sujetaba al jubón por medio de una correa o cinta con un cierre en cada punta ( utensilio que en aquella época se las denomina agujetas), que servía para la sujeción de diferentes prendas de vestir.

Sus orígenes no están en la ropa, sino en el calzado. El concepto o más bien la inquietud detrás de su aplicación es sencillo: facilitar la unión entre dos partes de una misma prenda(principalmente el calzado por esos días) y reemplazar las agujetas o los botones. ¿tienes idea cómo se gestó la creación de este masivo producto y hace cuánto que existe? Pues bien, acá te contamos sus inicios y su evolución.

El concepto o más bien la inquietud detrás de su aplicación es sencillo:facilitar la unión entre dos partes de una misma prenda(principalmente el calzado por esos días) y reemplazar las agujetas o los botones.
La cremallera o el cierre es uno de los elementos más utilizados cotidianamente por el hombre y uno de los más revolucionarios de nuestra era. Millones de personas manejan este elemento diariamente para cerrar o abrir carteras, mochilas, bolsos, camperas, abrigos y muchos otros objetos. No obstante, el nombre de su creador parece ser desconocido u olvidado en el tiempo y son muy pocos los que pueden aportar información acerca de este genio. Se trata de Gideon Sundbäck, un ingeniero electrónico de origen Sueco-Americano que desarrolló esta idea en 1912. Al principio la cremallera se utilizaba para botas y bolsas de tabaco, hasta que en 1937 Sundbäck desarrolló una máquina para producirlas en serie.
Corría 1851 cuando al estadounidense Elias Howe (creador la máquina de coser, cinco años antes) esbozó algo que patentó como un“cierre para ropa automático y continuo”, pero había sido tan exitosa su creación previa, que abandonó la nueva idea sin llegar a comercializarla y sólo se abocó en a la primera. Así pasaron más de cuarenta años años para que otra persona surgiera con un mecanismo similar.
Su compatriota Whitcomb Judson (que además inventó el tranvía neumático), desarrolló y llevó al mercado un cierre que bautizó como“clasp locker” (una suerte de sujetador de corchetes para el calzado). Para ello creo la Universal Fastener Company y en 1893 debutó en laFeria Mundial de Chicago y fue un éxito inmediato a pesar de tratarse de un dispositivo no muy fácil de utilizar.

El cierre separable del inmigrante sueco:


Afortunadamente (para la historia y todos nosotros), en 1906 llegó a la empresa el ingeniero eléctrico proveniente de Suecia Gideon Sundbäck que -junto con enamorar y casarse con la hija del gerente de su planta- llegó a ser jefe de diseño y hacia 1913 desarrolló un "sujetador sin ganchos"; el cierre que actualmente conocemos. 

En él mejoró el sistema de broches aumentando la cantidad de “dientes” por pulgada de cuatro a diez u once e incorporó el sistema de dos hileras enfrentadas que se convierten en una pieza al desplazar el cursor. En 1917 se emitió la patente para el “cierre separable” y Sundbäck inmediatamente desarrolló la máquina para fabricar masivamente su artículo.
Posteriormente, la compañía B. F. Goodrich tomó el elemento para sus botas de goma y mencionó por primera vez el sistema como “zipper”,popularizando para siempre el nombre en el mundo de habla inglesa. Por entonces, la cremallera sólo se utilizaba en dichas botas y en las petacas de cigarrillos.
Su aplicación en vestimentas no tuvo r vuelo hasta casi dos décadas después, cuando se utilizó en una campaña de ropa infantil que destacaba la opción de que los niños pudieran vestirse sin la necesidad de la ayuda de un adulto. Su coronación definitiva se produjo en 1937, cuando se le declaró como ganador de la “batalla de las braguetas” frente al botón y se impuso de ahí en adelante en la confección de pantalones, cosa que se agradece inmensamente cuando hay apuro por ir al baño...

La última innovación en torno a los cierres se produjo con la creación de los modelos que se pueden abrir en ambos extremos, como conocemos en chaquetas y todo orden de prendas para la mitad superior del cuerpo.
Hoy se le puede ver en todo orden de cosas que se nos pueda ocurrir, desde bolsos, equipos de camping y hasta materiales quirúrgicos. Incluso en audífonos, para evitar que se enreden los cables.
La NASA desarrolló versiones aislantes e impermeables que permiten mantener la presión al interior de trajes para la altura y el espacio, y que luego se adaptaron para el buceo.
Y si alguna vez se toparon que en las lenguetas dice YKK, no está de más saber que se trata de las iniciales de la compañía japonesaYoshida Kōgyō Kabushikigaisha, una de las principales fabricante de cremalleras. No por nada es que en Japón se produce el 90% de estos aparatos.